Diseño Inteligente. Complejidad irreducible. Parte II

Una vez entendida y asimilada la teoría del Diseño Inteligente (ver mi post anterior), estuve varias semanas asombrado de no haber oído nunca hablar de dicha teoría e intentando entender cómo un grupo de científicos estuvieran convencidos de la existencia de una mano creadora de la vida en la tierra como explicación última y definitiva del ser. Reenvié el documental a un buen amigo que, debo decir, se quedó más asombrado que yo. Pudimos intercambiar algunas impresiones sobre la teoría (que ciertamente no es tan reciente ya que se postuló a principios del siglo XXI) y coincidimos en tenerla en cuenta en el haber de nuestro tenue conocimiento.

Sin embargo han pasado meses desde ese día y he seguido revisando esta teoría para conocer otras opiniones en el mundo científico y académico. El primer impacto lo recibí de Wikipedia, ya que define el Diseño Inteligente como una “postura pseudocientífica que defiende que «ciertas características del universo y de los seres vivos se explican mejor por una causa inteligente, no por un proceso no dirigido como la selección natural». Educadores, filósofos y la comunidad científica han demostrado que el DI es un argumento religioso, una forma de creacionismo que carece de respaldo empírico y no ofrece hipótesis verificables o sustentables

 

Empezamos mal.

Una teoría que me había parecido a priori creíble y fascinante a la vez, resulta que se considera pseudocientífica y ya ha sido revocada por la comunidad científica de manera inequívoca. A la búsqueda de esa “revocación” me topo inicialmente con la charla de uno de los científicos más brillantes del panorama actual, el astrofísico Neil deGrasse Tyson. En dicha charla, Tyson explica cómo a lo largo de la historia, los más brillantes científicos – muchos de ellos especialmente devotos – han tendido a rellenar los “huecos” o “vacíos” de sus teorías con explicaciones religiosas. El ser humano tiende a dotar de una explicación divina a todo aquello que no alcanza a comprender. Tyson ejemplifica esto con palabras de Newton en su estudio “Principia”. Isaac Newton es considerado uno de los científicos más brillantes de la historia de la humanidad y calculó las fuerzas gravitacionales entre dos cuerpos dentro de su teoría de gravitación universal. Sin embargo, cuando ya no pudo entender la complejidad del sistema solar, su armonía o su compenetración postuló: “Este hermoso sistema solar, los cometas y los planetas sólo podrían proceder del consejo y dominio de un ser inteligente y poderoso“. Isaac Newton invocando al Diseño Inteligente para dar respuesta a lo que él no alcanzó a comprender. Realmente es un ejemplo que tiene mucho sentido para desarticular la teoría del Diseño Inteligente.

Tyson

El caso Dover

Pero mi segunda historia todavía es más aplastante. Otro documental que vale la pena revisar y en el que es la comunidad científica quien pone en tela de juicio el Diseño Inteligente. Todo arranca en Dover, un pequeño pueblo de Pensilvania de no más de 2.000 habitantes, donde existe una división profunda entre los partidarios de la teoría de la evolución Darwinista y el Creacionismo más radical. Esta División desemboca en el instituto del pueblo donde el comité escolar decide incluir en el programa de ciencias del instituto la teoría del Diseño Inteligente alegando que “es necesario que los jóvenes puedan conocer también esta teoría y puedan sacar sus propias conclusiones”.

Según la primera enmienda de los estados unidos, “se prohíbe la creación de cualquier ley con respecto al establecimiento oficial de una religión, o que impida la práctica libre de la misma, o que reduzca la libertad de expresión, o que vulnere la libertad de prensa, o que interfiera con el derecho de reunión pacífica o que prohíba el solicitar una compensación por agravios gubernamentales.“. Y esto implica que no se pueden introducir textos religiosos en la escuela para inducir a la juventud a su práctica o creencia. Este fue el argumento de los profesores alineados con la teoría evolucionista para generar un debate a nivel nacional en contra de la inclusión del Diseño Inteligente en la materia de ciencias.

El conflicto desemboca en un juicio local, con repercusiones nacionales, sobre si incluir el Diseño Inteligente vulnera la primera enmienda de los estados unidos o no. Acusación y defensa aportan a los diferentes testigos, mayoritariamente científicos, para determinar si la nueva teoría es o no científica y si se trata de una forma de Creacionismo.

Al pobre Michael Behe, del que comentaba en mi anterior post sobre su teoría de la Complejidad Irreducible para echar por tierra la corriente Darwinista, aparece en el documental como un científico de segunda, nervioso y sin convicción. No solo eso, en la vista se deja claro que al eliminar piezas del flagelo bacteriano o del ejemplo perfecto, la ratonera, se consiguen mecanismos perfectamente funcionales. Adiós, Complejidad Irreducible.

Disculpadme porque os desvelo el final. El juez John E. Jones, quien presidió el Juicio y fue designado por el propio Bush para hacerlo, tiene que fallar en contra del Designio Inteligente por entender que no es Ciencia y que se trata de una estrategia del Cristianismo en un intento de recuperar el terreno perdido por la ciencia y devolver al país “los valores intrínsecos que la religión y el cristianismo confieren”.

Judge_John_E_Jones_III

El Juez Jones comenta en su alegato que “Puede ser que la teoría de Darwin sea imperfecta, pero eso no implica que haya que crear otra teoría imperfecta basada en la religión en las clases de ciencias” .. “En la era en la que intentamos curar el cáncer, en la que intentamos prevenir las pandemias, cuando se intenta que la educación científica de los Estados Unidos esté a la última, introducir y enseñar mala ciencia a los estudiantes de primero de bachillerato no tendría sentido; no es positivo para nadie, para ninguno de nosotros, que nos beneficiamos a diario de los descubrimientos científicos.

Tras su decisión, al Juez Jones le llovieron cartas de amenaza y él y su familia tuvieron que tener escolta las 24 horas del día. Los fanáticos religiosos no entendieron el veredicto.

Y final de esta historia. Románticamente hablando me encantaría creer en la teoría del Diseño Inteligente, pero tras los hechos, está claro que es un intento – con malas prácticas – de regenerar el creacionismo en la sociedad. Y me siento traicionado. No soy ateo, pero tampoco creyente… podríamos decir que me considero agnóstico; y estas son las cosas que me alejan de la Iglesia, los intentos premeditados de engañarnos para conseguir ciertos fines. ¿Descendemos de los primates? Sinceramente no lo sé.

A continuación el caso Dover.

Darwin vs Dios Parte I
Darwin vs Dios Parte II